Mostrando entradas con la etiqueta HIJOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HIJOS. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de junio de 2012

Hijos para la vida...

Extraído de un artículo escrito por Maria Fontaine

Una parte de ayudar a sus hijos a crecer y madurar es enseñarles a escoger bien en diversas situaciones y permitirles situaciones y experiencias con las que cobren vida las lecciones. Cuanto antes les enseñen a discernir y a decidir bien ellos mismos, más a salvo estarán y mejor preparados para las decisiones que solo ellos pueden tomar.

Un ejemplo práctico de esto se puede dar si tienen piscina. Puede que haga falta una cerca alrededor para evitar accidentes, pero también querrán enseñar a sus hijos a nadar, y con el tiempo ayudarlos a ser buenos nadadores. La valla es la protección inicial, pero al enseñarles a nadar los preparan para desenvolverse sin riesgos en el agua.

Estas lecciones de vida que no se pueden enseñar solamente en clase. Se aprenden con el tiempo, y exigen mucha comunicación, debate y experiencias para que los hijos entiendan y maduren en esos aspectos. Pero esas experiencias y enseñanzas los volverán más prudentes, fuertes, equilibrados, maduros, sagaces y comprensivos, y los equiparán mejor para la vida. La experiencia es buena para sus hijos y los prepara para la vida, si los ayudan a aprender de ella.

¿Qué significa preparar a los hijos para la vida? Significa ponerse a pensar en cómo ayudarlos a avanzar por las etapas naturales de crecimiento y desarrollo, conscientes y enterados de lo que pasan sus compañeros, y prepararlos para cuando tengan que encarar situaciones parecidas. Significa enseñarles a ser valientes en las dificultades y a encarar situaciones nuevas de forma responsable y con confianza. Significa que les enseñen a discernir el bien y el mal y a comportarse con integridad, autodisciplina, convicción, amor, tolerancia y fortaleza de carácter.

Esas son lecciones de vida que imparten a sus hijos porque son componentes de buen carácter que conformarán la brújula moral de sus hijos para la vida. Esas lecciones de formación del carácter les vendrán muy bien durante toda la vida, y los padres son los instructores clave para educar a sus hijos de esa forma, ya que al transmitirles sus convicciones y valores los ayudan a encontrar el rumbo debido para su vida. Vale la pena esforzarse para enseñarles a abrirse camino entre los aspectos negativos y cuestionables de la sociedad, a discernir con exactitud el bien del mal, y a fundamentar sus decisiones y actos en una ética y una perspectiva cristianas.

Los hijos en la actualidad enfrentan muchas influencias y las enfrentarán mucho más a lo largo de su vida. Les convendría tomarse un tiempo para descubrir a qué se enfrentan sus hijos sin que ustedes lo sepan. Podrían hablar con otras personas con las que se relacionen sus hijos y pedirles su opinión. Estar preparados es mucho mejor que llevarse una sorpresa desagradable, y si dedican tiempo a ello, piensan las posibilidades y las conversan, pueden estar mejor preparados para las diversas situaciones con que se puedan ver o se estén viendo ya sus hijos.

Es natural que a veces los hijos tomen decisiones no muy buenas o erróneas, porque están experimentando y aprendiendo a aplicar la formación que les han dado. Por eso, si ustedes participan activamente en su vida cuando ellos se topen con influencias diversas, y cumplen así su deber de aconsejarlos cuando tengan dudas y ayudarlos a determinar cómo pueden tomar buenas decisiones, les brindan una preparación constante. Es enseñarles a vivir a diario la teoría de su formación.

Concéntrense en ayudarlos a cultivar convicciones, enseñarles a decidir bien ante la presión social o si están en situaciones difíciles y abrir vías de comunicación para que ustedes puedan orientarlos a fin de que superen lo que vayan encontrando.

jueves, 19 de abril de 2012

Porque la amo...

Desde hace casi dos años soy papá de una niña.
Ya me he estado preparando para saber como hablar con mi futuro yerno. Pensaba que jamás estaría listo para ver a mi hijita en los brazos de otro hombre que no sea su papá. Pero finalmente escribí un contrato que le daré al muchacho que algún día ella me presente y que el ...tendrá que firmar (cuando ella tenga mas de 30 años, claro). Creo que lo que escribí es lógico, y solo es para cuidar a mi niña en santidad e integridad de corazón. No creo que sea exagerado, es solo para cuidar a mi bebé.

Términos y Condiciones para salir con mi hija.

Condición uno:
Si entras en mi calle y tocas la bocina del automóvil, será mejor que estés repartiendo algún paquete, porque tan seguro como que existe el infierno, que no recogerás nada aquí.

Condición dos:
Tú no tocas a mi hija delante mío. Puedes mirarla, tanto como quieras, mientras no mires nada por debajo de su cuello. Si no puedes mantener tus ojos o tus manos lejos del cuerpo de mi hija, te los arrancaré...(en el amor del Señor, claro).

Condición tres:
Estoy al tanto de que los chicos considerados como chicos "modernos" de tu edad, usan sus pantalones tan sueltos que parece que se les caen de las caderas. Por favor, no tomes esto como un insulto, pero aun así, quiero ser justo y abierto de mente sobre este tema, así que te propongo un acuerdo: Puedes entrar por la puerta enseñando tu ropa interior y con tus pantalones diez tallas más grandes y no pondré ninguna objeción. Pero, para asegurarme de que tu ropa, en efecto, no se te saldrá durante el curso de la cita con mi hija, la aseguraré a tu cuerpo con una engrapadora eléctrica.

Condición cuatro:
Estoy seguro de que te habrán dicho que en el mundo de hoy, practicar el sexo sin utilizar un "método seguro" de algún tipo, puede matarte. Dejame aclararte algo: cuando se refiere al sexo con mi hija, yo soy el seguro, y ten por seguro que te mataré si la tocas antes de casarte. Amén?

Condición cinco:
De cara a conocernos mejor, tú y yo deberíamos hablar de deportes, política u otros temas del día. Por favor, no hagas esto. La única información que necesito de ti es una precisa indicación de a que hora pretendes traer a mi hija sana y salva a casa... y la palabra clave que necesito oír de ti respecto a este tema es "TEMPRANO". Ahórrate el resto de la charla, tengo cosas mas importantes que hacer que tratar de conocerte.

Condición seis:
No tengo ninguna duda de que eres un chico popular. Esto esta bien, mientras mi hija diga que esta bien. En caso contrario, una vez que hayas salido con mi hija, continuarás saliendo "solo" con mi hija hasta que ella te deje. Si la haces llorar, yo también te haré llorar...y no por que te va a caer la unción, precisamente.

Condición siete:
Mientras esperas en mi recibidor, a que mi hija salga, y pasa mas de una hora, no suspires ni te pongas nerviosito. Si quieres llegar a tiempo al cine, no deberías salir con mi hija. Mi hija se esta maquillando. Un proceso que puede tomar más tiempo que pintar la estatua de la libertad. En vez de estarte ahí de pie sin hacer nada, podrías hacer algo útil, como cortar mi césped o cambiarle el aceite a mi auto.

Condición ocho:
Los siguientes lugares no son adecuados para citarse con mi hija: lugares en los que haya camas, sofás o cualquier cosa mas suave que un tronco de madera. Lugares en que no haya padres, policías, pastores o monjas a la vista. Lugares oscuros. Lugares donde la gente baile, se tome de las manos o se divierta. Lugares en que la temperatura ambiente sea lo suficientemente cálida como para inducir a mi hija a usar pantalones cortos, tops, camisetas cortas o cualquier otra cosa que no la tape hasta el cuello. Deberán evitarse también las películas con escenas románticas. Las películas de Rambo, Rocky o de guerra, están bien.

Condición nueve:
No me mientas. Puedo parecer barrigón, canoso, de mediana edad, y hasta un viejo. También es posible que comentes con tus amigos: "No puedo creer que este viejo algún día haya sido el Pastor de los jóvenes!". Pero por haber tratado con jóvenes toda mi vida, se en lo que estás pensando todo el tiempo de tu miserable vida. Así que, en temas relacionados con mi hija, haz de cuenta que soy el dios del Universo, sabelotodo, todo poderoso y sin piedad. Si te pregunto a donde van y con quien, tienes una sola oportunidad para decirme la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Tengo una pala y un terreno grande detrás de mi casa. No juegues conmigo. Horrenda cosa es caer en las manos del viejo que algún día fue el Pastor de los jóvenes.

Condición diez:
Ten miedo. Mucho miedo. Me cuesta muy poco confundir el sonido de tu auto en mi calle con el de un vietnamita corriendo hacia aquí con un hacha en la mano.
Unas raras voces en mi cabeza frecuentemente me dicen que afile mis cuchillos mientras espero que traigas a mi hija a casa. Tan pronto como entres en mi calle, debes salir del auto con ambas manos a la vista. Di la contraseña para pasar el perímetro, anuncia en voz alta y clara que has traído a mi hija a casa sana y temprano. Después regresa a tu auto (no hay necesidad de que entres en casa, con que te haya visto la cara una vez me basta)
La cara camuflada en la ventana soy yo. No hagas caso del pequeño puntito rojo de luz que tienes en la frente.

Dios te bendiga y te guarde.
Firmado: Dante Gebel, Padre de mi hija y Siervo del Señor.

jueves, 19 de enero de 2012

Son hijos de DIOS... Y tambien mis hijos.

Antes de ser mis hijos  Gerardo y Fhernanda son hijos de DIOS...  yo los  amo, los cubro. Decreto en este momento bendicion prolongada en sus vidas.  LOS AMO.

jueves, 12 de enero de 2012

letras a los hijos...



CARTA DE UNA MAMA A SUS HIJOS

- Siempre que quieren hablar de madres en la televisión o en las revistas muestran mujeres con chicos en los brazos, sonrientes, dulces, cariñosas, sin una pizca de cansancio, espléndidamente maquilladas y a eso agregan maravillosas frases de posters.....
¡¡Mentiras !!!
- Las mamás no somos abnegadas amantes del sacrific ...io.... somos aguerridas guerreras que todo lo pueden....
- Las mamás lloramos abrazadas a la almohada cuando nadie nos ve, también nos cansamos y maldecimos en 17 idiomas cuando tenemos que esperarlos o ir a buscarlos a las 2 de la mañana a una fiesta....
- Cuando les decimos que no se peleen con ese compañerito que les dice ‘enano’ o ‘cuatro ojos’, y les damos toda clase de explicaciones conciliatorias cuando realidad querríamos tener agarrado del cuello al pequeño verdugo entre nuestras manos.....
- Y también pensamos que la vieja de geografía es un mal bicho cuando les baja la nota porque no saben cuántos metros mide el Aconcagua que, al final, a quién cuernos le importa. Pero no lo podemos decir....
- No es que nos encante pasarnos horas en la cocina preparando un sin fin de comida y pensando que les gustará hoy....
- Porque ser mamá no tiene que ver con embarazos, pañales y sonrisas..... Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma....
Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que nuestros hijos no sufran- NADA-, nunca, jamás.....
- Ellos nos hacen felices…. cuando les encantan nuestras milanesas, cuando nos consideran sabias por contestar todas las preguntas de los concursos de la tele.... Cuando vienen llorando a gritos porque se rasparon la rodilla y nos dan la posibilidad de darles consuelo y curitas.....
- Cuando recién levantadas nos dicen, qué linda que estás, mamá.....
- Los hijos nos hacen mejores....
- Nos dan ganas y fuerzas.
- Nos comeríamos un cocodrilo crudo antes de que les toque un dedito del pie....
- Nos lavamos la cara y salimos del baño con una sonrisa de oreja a oreja para hacerles saber que la vida es buena, aunque nos vaya como el reverendo…
- Cantamos las canciones de Tatiana y vemos Barney y escuchamos al pollito amarillito y repasamos 500 veces la tabla del 8 y arreglamos el carburador para llevarlos al fútbol, a inglés, a dibujo, a la psicóloga, a básquet, a volley, a danzas, a la casa de la amiga, a la maestra particular, al dentista, al médico, a comprar un pantalón…
- Y armamos 24 bolsitas con anillitos y pulseritas y tratamos de que la torta parezca un Pikachu y nos buscamos otro trabajo y sacamos créditos y nos compramos libros y vamos al psiquiatra y al pediatra y a los videos y negociamos con los maestros y los acreedores y recortamos figuritas y estudiamos junto a ustedes ríos, provincias, las capitales de los países de Europa y nos ponemos lindas y nos enojamos y nos reímos y nos salimos de quicio y nos convertimos en la bruja y la princesa de todos los cuentos….
TODO SOLO Y EXCLUSIVAMENTE PARA VERLOS FELICES.

-VERLOS FELICES ES LO QUE NOS HACE FELICES.
Ojalá pudiéramos pegar el mundo con cinta scotch para que fuera un lugar mejor para ustedes.-
GRACIAS POR HACERME SU MAMÁ. GRACIAS POR HACERME TAN IMPORTANTE.....
- Gracias, por esas porquerías que hacen en el colegio con corchitos y palillos (que casi nunca entiendo para que sirven pero guardo religiosamente), gracias por los abrazos, los besos, las lágrimas, los dolores, los dientes de leche, las cartitas, los dibujos en la heladera, tantas noches sin dormir, las boletas, las plantas rotas del jardín por jugar a la pelota, por mi maquillaje arruinado por ser usado para jugar a la mamá, por las fotos de la primaria…..
- Son mis mejores medallas. Gracias porque LOS AMO. Y ese, es el amor que ME HACE GRANDE…

- Lo demás, …es MARKETING....
Gracias  Laura Trujillo  mi   BF4EE  por ser tan linda y carinosa y por compartir siempre cosas tan bellas...  Bendiciones.

martes, 10 de enero de 2012

Una madre quiere asi...

Cierta vez le preguntaron a una madre:
Cuál es tu hijo preferido.... aquél al que amas mas???

Y ella, dejando entrever una sonrisa, respondió:

"Nada es más voluble que un corazón de madre.

Y así respondió:

Mi hijo predilecto, aquél a quien me dedico de cuerpo y alma:

Es mi hijo enfermo, hasta que sane....

El que no está, hasta que vuelva....

El que está cansado, hasta que descanse....

El que está con hambre, hasta que se alimente....

El que está con sed, hasta que beba....

El que está estudiando, hasta que aprenda....

EL que no trabaja, hasta que se emplee....

El que está de novio, hasta que se case....

El que está triste, hasta que sea feliz....

EL que prometió, hasta que cumpla....

El que debe, hasta que pague....

El que llora, hasta que se consuele...

Y con un semblante de paz además de la sonrisa, finalizó:

  y El que ya está con Dios... hasta que lo reencuentre.....

lunes, 2 de enero de 2012

Gerardo, Fhernanda

Cuando nacieron ustedes... tambien naci yo como mama, hemos crecido juntos, en estos maravillosos 15 y 13 anios de haber debutado en la aventura mas fantastica que pude haberme embarcado la MATERNIDAD, cada dia hemos estado juntos, aprendimos a reconocer los lazos que van mas alla de afectos externos, nos reconocemos porque ... aunque nuestros corazones estaban juntos, tenian su propio latido , ...hemos sido companeros de vida, ustedes han estado en mis suenos, en mi vientre, en mi corazon, en mi vida.y siempre van a estar en mi... Porque soy su madre, y porque lo mas maravilloso es que soy para ustedes lo que me han hecho sentir: su mejor amiga, su confidente, me siento orgullosa por ello, espero estar ahi guardada en sus lindas memorias, y en sus recuerdos de ayer, los amo y los bendigo en todo. Siempre sean fieles a sus ideales, a sus convicciones, y JAMAS, se permitan un no por respuesta, tomen retos diariamente, superando sus propias marcas, vayan mas alla de lo comun, y no importa cual sea su profesion, lo que realmente importa es que ustedes sean felices en lo que hacen, porque de esa manera daran lo mejor en lo que eligieron ... sean lo que quieran, pero sean LO MEJOR... con mis mas dulces bendiciones a mis amores, Gerardo Moreno y Fher Alvarez con amor siempre...
                                                                                 mama.~

lunes, 28 de noviembre de 2011

pide y se te dara...

El Regalo...

Un joven muchacho que estaba a punto de graduarse en la Universidad, admiraba desde hacía muchos meses un hermoso auto deportivo. Como su padre podía comprárselo sin problemas, se lo pidió como regalo de graduación.


Finalmente llegó el día de la graduación y su padre le llamó a parte y le dijo lo orgulloso que se sentía de él y lo mucho que lo amaba. En sus manos tenía una bella caja envuelta con papel de regalo.


El joven abrió la caja y vio una hermosa Biblia forrada en cuero y con su nombre escrito con letras de oro. Estaba tan decepcionado que le gritó a su padre diciéndole: 


Con todo el dinero que tienes, es lo único que se te ocurrió, ¿regalarme esta Biblia? 


y se fue de la casa. Desde aquel dia no volvio a ver a su padre.


Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenía una hermosa casa y una bonita familia. Un día le avisaron de que su padre ya anciano, estaba muy enfermo y decidió ir a visitarlo.


Pero justo antes de partir para visitar a su padre, recibió la noticia de que su padre había muerto, y le había dejado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba ir para arreglar todos los trámites. 


Cuando llegó, le invadieron los recuerdos y la tristeza llenó su corazón. Empezó a ver todos los documentos importantes que tenía su padre y entre estos encontró la Biblia que le había querido regalar. Al abrirla, de su interior cayeron unas llaves que tenían una tarjeta. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las siguientes palabras: 


ESTAS LLAVES ABRIRÁN LAS PUERTAS DEL AUTO QUE TANTO QUIERES. TE AMO CON TODO MI CORAZÓN. ¡¡¡FELICIDADES!!!


Con lágrimas en sus ojos, abrió la Biblia y comenzó a hojear sus páginas. Su padre cuidadosamente había subrayado una porción en Mateo 7:11 


"Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuánto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan"


Cuántas veces hemos rechazado los regalos de Dios, llaves que puso en nuestras vidas, para abrir las puertas del éxito, del amor y las de nuestro corazón, pero nosotros quisimos otra cosa, porque consideramos que nuestras decisiones eran mejores que las que nos sugería nuestro Dios. Nuestro orgullo no nos permite abrir la caja, donde está el regalo más deseado y que más necesitamos.


No dejes que pasen años o toda tu vida, para que un día se caigan las llaves a tus pies, puede ser demasiado tarde. Hoy es el día, abre tu caja, abre la Biblia y recibe el regalo que el Señor tiene preparado para ti...

domingo, 27 de noviembre de 2011

En tu cumpleanios Fhernanda.

Fhernanda 

Hija mía,
anoche 14 julio cuando dormías plácidamente sentí la necesidad de observarte en tu sueño,te mirabas tan tierna reposando en tu lecho que me fue inevitable no observarte.Allí,en la intimidad de tu alcoba tu madre contempló con admiración tu fresco y delicado rostro y de pronto llegó a mi mente el bello recuerdo de cuando por primera vez te arrullé con alegría entre mis brazos...
Aún recuerdo esa inmensa alegría que en mi pecho no cabía cuando por primera vez tu pequeño cuerpecito envuelto en una sabanita color rosado. Así y por primera vez tu madre te estrechó entre sus brazos con un amor tan grande como el infinito.
Te recuerdo tan pequeñita y te mirabas tan frágil, viéndote así me despertabas una gran ternura.
Luego, tomé tus exquisitas manos entre las mías eran tan pequeñas que se asemejaban a las manos de una muñeca. Estreché tu diminuto cuerpecito junto al mío con gran delicadeza una y otra vez realmente me parecías tan delicada,y siendo tan pequeñita el palpitar de tu corazón se escuchaba tan fuerte sobre mi pecho ese palpitar que me hizo estremecer de emoción porque me había convertido en tu madre.
Al contemplar a mi pequeña muñeca no pude contenerme la emoción embargó mi pecho
y lloré de alegría.
Recuerdo que solia escuchar  hasta tu más ruidoso llanto, para mí fuiste como un encanto ese encanto que solo se siente al dar a luz a una hija tan amada...
Entre felicidad,llantos y alegría,transcurrieron los años y tuve la dicha de escuchar
tus primeras palabras y vi con orgullo tus primeros pasos.  También recuerdo que escuché
 con infinita alegría tu sonrisa, esa sonrisa bella y cristalina que para mis oídos fueron como una bella melodía
Recuerdo también cuando por primera vez te llevé al colegio y en tu pequeño rostro vi reflejado el temor pero al mirarte directamente a los ojos tú pudiste comprender que no había nada que temer y allí te quedaste quietecita con tu maestra que te sonrió dulcemente invitándote a pasar al salón de clases.

Entre juegos de niña entre risas y llantos te vi crecer con mucho amor,
Seguí contemplando tu sueño mientras dormías plácidamente y luego me pregunte...
¿Por qué el tiempo tuvo que transcurrir con tanta prisa? Si apenas ayer es cuando te ponia tus listoncitos  pegados con miel de bebe, en tu cabello...  Disfruté mucho tus años de niña y todos los años que han pasado desde que llegaste a mi vida, mi linda princesita.

Hija mía, anoche cuando dormías me di cuenta que te haz convertido en  toda una senorita  y la tristeza  invadió mi alma porque muy pronto te hareas mas y mas independiente, te iras a estudiar  fuera,  quiza quieras vivir con amigas,  y despues de mucho tiempo, tambien formaras tu propio hogar y te realizaras  como mujer y como madre , me es muy difícil de aceptar que desde que llegaste a este mundo ya han pasado 13 años y  tú  para mi siempre serás mi niña!  mi dulce y tierna niña, esa pequeña bebita,  que un día llegó para invadir de felicidad mi corazón y el de todos los que te rodeamos, Esa pequeña niña que un día estreché con gran ternura entre mis brazos. 
Esa nina que  construia mansiones , disenaba ropa para barbies,esa nina que aprendio a caminar, correr, y amar...
 Siempre he tratado de ser la madre  que tu y tu hermano  necesitan  y espero que cuando  tu te cases y formes tu propia familia ( espero sea dentro de muchoooooooooooooooo   tiempo )   también trates de ser la mejor madre para tus hijos y pongas en practica lo que haz aprendido y visto aqui, en tu hogar, en el cual creciste siempre rodeada de cuidados y amor,  no olvides  que tu padre y yo, te hemos puesto en ustedes buena semilla,  llevan  las buenas costumbres para que los hagas tu estandarte de vida, de ejemplo para cuando no estes en este hogar que hoy te ve convertirte en toda una senorita de 13 anios.


Hija mía, al recordar  todo esto,  mis ojos se nublan por el llanto,no deseo entristecerte, solo quería que supieras que anoche al observarte dormir...  recordé de nuevo cuando eras bebe ... Recordé con gran ternura a mi pequeña niña esa nena linda, la cual un día estreché con amor y ternura entre mis brazos.
¡Te quiero mucho Fhernanda... Feliz cumpleanios,
Mi linda princesita.    Con amor,  mama 
Edmonton, Ab. Canada. 

un sueno....

"... Y llego el dia, ELIZABETH SETON ... hasta siempre. "

Hoy ... 3 anos mas tarde se cumple un SUENO,
hoy entraras a Seton por ultima vez... Hoy vagamente recuerdas,
hoy te despides
hoy recuerdas el por que, el cuando, el como haz llegado hasta aqui.

Hoy se apagaran luces que no se volveran a encender, no para ti
y tus companeros de generacion.

Hoy sabes que haz llegado,
Hoy miras al cielo y piensas que se ha cumplido lo que tanto
anhelabas en tu corazon...
Hoy te das cuenta de lo que llevas en tu maleta, ...
son el equipaje
que te hara sonreir en un momento cualquiera, porque ahi van
los suenos de tu generacion, ahi van completos los nombres de
quienes han compartido tu vida durante este tiempo, (3 anios)

ahi van las tareas, las notas, la palabra dicha por el maestro
que tuvo a bien, tener calma y paciencia al poner en la
clase no solo el conocimiento sino su corazon y su alma
para que tu equipaje este lo mejor posible... para que tu equipaje
este completo;
te llevas contigo: conocimiento, amigos conseguidos que
estaran ahi a pesar de que muchos no se veran en un
tiempo, llevas fuerza,coraje,
capacidad, madurez, sonrisas, abrazos porque lo que se
construyo en   S E T O N   es una amistad para siempre...
porque juntos ahi ,  tuS companeros y tu  lo crearon unidos,
cada uno poniendo justo la medida exacta para que
el proyecto se concretara.

Hoy, ya no habra mas apuntes, ni notas, ni  ESL,  ni
fechas apartadas para partidos, ya no portaras mas
el uniforme de S A B R E S , ya no subiras mas al camion
y pelearas por  un lugar adelante, para ir al encuentro de
la Junior High rival, y traer triunfo para
S E T O N , o
solo la inmensa alegria de participar.

hoy... ya no habra mas que mirar por la ventana del
recuerdo, de mirar todo lo que dejas atras, para que
los que vengan igual que tu, sientan orgullo de
pertenecer a S E T O N , y luchar y dejar el alma en todo,
porque es aqui donde se forjo el caracter, donde dio
inicio el sueno de llegar, de concretar, de entregar,
de ponerse la camiseta e ir por todo... todo.!!!

Han pasado ya tres anos de Tu ingreso a la secundaria,
tres anos donde se han logrado objetivos, tres anos,
donde han pasado mil cosas buenas y no tanto
pero siempre juntos, alumnos, maestros, padres...
QUE GRAN EQUIPO!

Tu sabes que este es un logro, parte de un todo,
que aun no es un fin...
Hoy es tiempo de agradecer  a quienes
 se hayan quedado junto a ti, tiempo extra, para
que saliera el trabajo bien, para que en medio de un
"no puedo" siempre hubo alguien que te decia:
"si puedes" ANIMO! . sin esto, hoy no estarias aqui,
en tu graduacion. Solo queda el silencio...
tu, y tus recuerdos. Hoy se apagan las luces...
S E T O N
 se queda en silencio, despidiendo a una gran generacion...
volveran a encenderse las luces para los que vengan atras,
pero hoy, hoy la luz de SETON estara en tu corazon, a traves
del tiempo y la distancia.
FELICIDADES,!!!! Ya eres todo un egresado  de  E L I Z A B E T H    S E T O N.
Dios te  bendiga en gran manera, exito y sean tus territorios sean grandemente 
ensanchados... A d e l a n t e .







Con amor:     mama
Edmonton, Ab. Canada 26 de mayo del 2 0 1 1

dislexia..

La dislexia es un trastorno del aprendizaje que hace referencia a las dificultades para desarrollar el lenguaje, tanto a nivel hablado como escrito. Las personas que lo padecen tardan más en aprender a leer y a escribir, lo que no quiere decir que tengan un coeficiente intelectual inferior a una persona normal. Lo habitual es que este trastorno se localice en la niñez, aunque también se presenta en adultos. Se calcula que un 5% de la población en edad escolar sufre dislexia en algún grado, aunque no siempre se llega a diagnosticar.

Si no se le presta suficiente atención a un niño disléxico, la posibilidad de fracaso escolar se multiplica, por lo que es muy importante motivarle e influir en su educación de forma activa. Sin embargo, a pesar de que la mayoría de los expertos afirman que se trata de una patología, existe una corriente que asegura que realmente es un don. Es decir, que los disléxicos poseen un talento especial que proporciona a la persona importantes facultades en diferentes campos de la vida.


?Por qué mi hijo es disléxico?

Imagen 0Las causas directas de este trastorno aún están por descubrir, aunque la tesis más aceptada es la de una disfunción en alguna parte del cerebro que interviene en el proceso de aprendizaje y ejecución de la lectura y la escritura. Además, suele estar acompañada de otros problemas, como la dificultad para orientarse espacial y temporalmente. Asimismo, hay que destacar la importancia del factor hereditario en esta patología. Aunque menos común, existe la posibilidad de adquirir esta deficiencia en la edad adulta, cuando ya se sabe leer y escribir. La principal causa de este cambio es el haber sufrido algún tipo de lesión neurológica.
Existe un primer tipo de dislexia, denominada profunda o fonémica, en la cual se presentan trastornos de tipo semántico, como una dificultad para comprender el significado de las palabras. Un segundo tipo es la dislexia fonológica, que se manifiesta por problemas en la lectura. Asociada a esta, se habla de una dislexia superficial, que sólo se hace patente cuando los niños tienen problemas para leer o pronunciar palabras muy largas o complicadas.

Imagen 0La mayor parte de estos trastornos se diagnostican durante el aprendizaje del infante. Son las llamadas dislexias evolutivas, y los síntomas que normalmente se presentan, son inversión en la escritura y en la lectura, la adhesión u omisión de letras o las repeticiones y vacilaciones a la hora de leer o hablar. Lo normal es que estas mermas desaparezcan a medida que avanza el aprendizaje mediante una táctica especial, pero si no mejora, se habla de dislexia madurativa, que suele ser señal de algún tipo de deficiencia mental. Aunque menos común, existe una dislexia adquirida que aparece como fruto de alguna lesión craneal que haya afectado al área del cerebro encargada del lenguaje.


Una dedicación especial

Imagen 0En algunas ocasiones, la dislexia va unida a la dificultad para pronunciar correctamente, sobre todo, en lo que se refiere a palabras anteriormente desconocidas o a las excesivamente largas y con combinaciones de letras complicadas. Esto puede conducir a una incorrecta comprensión de la lectura. De este modo, y según avanza el problema, el niño suele presentar malos resultados escolares, por lo que conviene estar pendiente para detectar y tratar el problema a tiempo.
La mejor técnica para descubrir si nuestro hijo sufre esta enfermedad es la observación. Si el niño presenta continuos errores en la lectura, si omite o añade letras en la escritura, si tiene dificultad para copiar los escritos de la pizarra, así como si duda a la hora de diferenciar entre izquierda y derecha o le es imposible seguir algunas instrucciones orales, probablemente estemos ante un caso disléxico.

Imagen 0Todo esto da lugar a una falta de autoestima en el niño que se suele reflejar en sus dificultades para integrarse con los demás alumnos.

Afortunadamente, con paciencia y constancia, se pueden eliminar estos problemas mediante un reaprendizaje, es decir, volver a enseñar al afectado a leer y a escribir, pero a un ritmo adecuado para sus posibilidades. Conviene que esta actividad se haga de la manera más amena y alegre posible, motivando al niño mediante la exaltación de sus éxitos para que gane seguridad en sí mismo. Es necesario que un experto analice el caso, pero sin duda, la atención de los padres y educadores es primordial para que el niño no se sienta rechazado y encaje en el sistema educativo.

Perspectiva positiva

Imagen 0Aunque la mayor parte de los estudios hablan de la dislexia como una patología, hay que destacar la teoría que afirma que los que padecen este trastorno poseen un talento especial derivado de las mismas funciones mentales que impiden leer o escribir con normalidad. Esta perspectiva asegura que la dislexia es una habilidad natural que proporciona a la persona especiales facultades en diferentes campos de la vida.
Por ello, los disléxicos tienen una gran habilidad para crear percepciones o para percibir o pensar de forma dimensional. Afirman que estas personas tienen una intuición más desarrollada, una mayor curiosidad por saber el funcionamiento de las cosas, una gran imaginación y creatividad, y tienden a pensar basándose más en las imágenes que en las palabras. De este modo, el estudio concluye que la dislexia no es debida a ninguna malformación cerebral, sino que consiste en una forma diferente de aprender y de percibir, ya que al pensar en imágenes, desarrollan cierta dificultad para manejar símbolos como letras o números. 

viernes, 25 de noviembre de 2011

Hijo especial, mama especial... (parte 2 )

PARTE  2


Doy fe que hay instantes –segundos apenas— que le cambian a una la vida por completo. Un antes y un después marcado por algo. Para mi fueron cinco palabras que pronunció un pediatra el 13 de agosto de 2006.
Era el amanecer del día más feliz de mi vida. Acababa de tener un bebé y dormí bien, después de tratar de conciliar el sueño, por lo emocionada. Desayunaba, recuerdo, huevos con jamón, en esa charola sobre la cama de hospital, en mi pijama.
Era temprano. Como las 9 de la mañana, o algo así, cuando el doctor Manuel Bordes y Karen entraron al cuarto con cara seria y se sentaron en el sillón que un día antes había estado -y seguiría hoy- pletórico de visitas, de familia entusiasmada por el nacimiento de Alan.
No reparé en sus caras graves. ¿Por qué? No sé, quizá no aceptaba pensar que algo podría estar “mal” pese a que desde un día antes tenía señales para pensarlo así. Como cuando Karen me dijo que no me preocupara por el pequeñísimo parche –aún así mayúsculo- en el diminuto brazo de Alan. Le habían sacado sangre para un estudio, me dijo. E hizo una pausa, ahora lo sé, como para ver si preguntaba algo. ¡Vaya!, hasta me preguntó si tenía alguna duda. No la tuve, no la quise tener.
O como en su tardanza en venir a la habitación y sus prolongados tiempos en el famoso “microondas” y el misterio de porqué perdía temperatura.
Pero ahora ahí estaban y querían hablar conmigo. Y esos segundos, esas cinco palabras, nunca las olvidaré: -Alan tiene síndrome de Down- me dijo Bordes -así lo llaman con cariño todos los padre de sus pacientes-, sin vericuetos, sin preparación previa.
Y a mi me cayó un balde de agua fría que recorrió toda mi columna. Me quedé anestesiada, sin sentir, sin entender, en una suerte de limbo. No sabía qué sentir, qué pensar, qué hacer. Nada. Como si uno fuera parte de una película y la pusieran en pausa. Una pausa con frío, eso así.
Mi mamá lloró. Yo le reclamé que llorara, fue lo primero que me salió. -Y tú, ¿porqué lloras?- le dije, molesta.
No sabía yo que ella había intuido la condición genética de Alan desde que nació, desde que vio aquellos ojos rasgados en los que yo no puse mayor atención. Que esos ojos la habían penetrado tan fuerte que habían provocado, de verlos, una cascada de pensamientos y recuerdos de su toda su vida -y de la mía, de la nuestra- en cuanto los vio. Que desde ese momento pidió a Dios que le diera muchos años para estar cerca de Alan para verlo, para ayudarlo a crecer.
No lo sabía. Yo no sabía nada. Estaba anestesiada.
De lo que sigue recuerdo poco. Pero sí recuerdo la maravillosa actitud de Bordes al preguntarme que si yo sabía qué era eso, el síndrome de Down y me imagino -que no recuerdo- mi negativa con la cabeza y -eso sí- mis primeras palabras:
-Que tendrá un retraso mental.
-No- dijo Bordes. O no tiene que ser así.
Y comenzó a contar de sus pacientes –unos cuantos, algunos ya adolescentes, con SD. Uno era monaguillo, recuerdo bien. Otro tenía un talento excepcional para hacer rompecabezas. Algo así. Todos estudiaban, o estudiaron, eso sí.
No saben cuán importante -y excepcional, ahora sé- escuchar de parte de su pediatra palabras así, con esperanza y ejemplos positivos. Sobre todo en ese momento tan difícil, determinante.
Pero luego el SD era lo de menos:
-Pero lo que nos preocupa más, ahora, es su corazón- dijo.
Y explicó que algo se escuchaba mal y que llevarían a Alan, tan pequeño, tan minúsculo y frágil –51 cm, 2 kg. 950gr- a realizarse una radiografía y después un ecosonograma (como un ultrasonido del corazón) para ver si no había que hacer algo ya, pronto.
Su corazón, pues, podría estar mal. Después supe, que la mitad de las personas que nacen con SD tienen severos defectos cardiacos. Ameritan operaciones, a veces, a las pocas semanas de nacidos. A veces postergadas a meses, hasta que se fortalecen y ganan peso.
También dijo que, bueno, quizá Alan tendría que quedarse mucho más tiempo en el hospital. Para que lo observaran y, por fin develo el misterio del microondas: no tomaba suficiente oxígeno, se ponía morado, por eso las enfermeras se preocupaban y se lo llevaban.
Quizá, en algún tiempo -aventuró- cuando por fin lo llevara a casa, tendría que usar oxigeno. Yo podría ser dada de alta ya pero él… Alan quién sabe.
Yo, anestesiada, como borracha, no recuerdo que dije. Sólo recuerdo lo que pensé: podría morir, tenía que prepararme. Y dado que no sabía que era eso del SD y todos parecían tan asustados y me sonaba como que yo sabia que era algo grave…igual era mejor.
Ahora que lo recuerdo me doy pena a mí misma. Me doy, también, vergüenza. Más cuando solo basta minimizar el texto que escribo, ahora, para ver la imagen de Alan, bello, dormido, con una paz que contagia, con esas pestañas de domingo que ya quisiera cualquiera como protector de pantalla en mi computadora. En todas ellas, que tengo tres.
Me da vergüenza, de recordarlo, ahora, sonriente y riéndose a carcajadas en su columpio. O comiendo huevo por primera vez en su vida como hoy en la noche, haciendo: “mmm”. O jugando con los periódicos, encantado (le gusta la computadora pero llora con las máquinas de escribir de mi colección) que ya leí al suelo (rancia costumbre) y él jugando a mis pies con ellos mientras leo el blog, escribo la columna, checo mis correos electrónicos.
Pero eso sentí, la mera verdad: que igual era mejor que se muriera, para todos. Para él –jaja, pensamiento tramposo, de auto-protección para evitar ser lastimada— para mi, para mi/su familia.
Pero al igual sentí algo: la certeza de que no podía escapar de la realidad. Que esto era como cuando las veces que me revolcó una ola –o varias— cuando niña. Cuando yo, bien confiada me lanzaba al mar-vida sin medir fuerzas y acababa, después de muchas marometas involuntarias, tragando agua y arena, sofocada, en la playa… pero viva.
Tenía que decirlo, pues, no serviría de nada guardármelo como un secreto. Además, tenía que escucharme a mí misma decirlo, para saber que no era una pesadilla, que era una realidad: Alan tiene síndrome de Down.
Recuerdo que tras la visita de los doctores hubo silencio. Mucho silencio. Mi madre lloraba. Yo ya no tenía hambre y aparté el desayuno que hasta hace unos momentos comía con gusto.
Mi siguiente recuerdo es la llegada de mi papá y Bertha. Ellos estaban con ojos como estrellas cuando yo se las rompí, necesitaba decirlo, escucharlo, escuchármelo: -Alan tiene síndrome de Down— dije, sin saber a ciencia cierta que quería decir eso, que representaba, sin ni siquiera saber que se provocaba por un cromosoma de más en sus células. Sin saber qué nos esperaba en el futuro porque, aunque sé ahora que es algo común, jamás pasó por mi mente que no estuviera conmigo, que no lo quisiera… sólo que sí, aunque no lo aceptara en ese momento, me daba mucho, muchísimo, miedo.
Quizá es por eso que en el primer momento de anunciarlo no me atreví a verle la cara a mi papá. O porque Bertha siempre me ha caído bien y me da mucha confianza. Pero recuerdo ver la instantánea reacción en su mirada, algo que ahora sé que es común cuando alguien, sin saberlo le das la noticia de que tienes un hijo diferente: es una mirada de sorpresa, por milisegundos; de tristeza, también; de piedad, por ti. Como una pequeña cortina que cae y a la que, ahora me he acostumbrado… Algunos, después de esta trasformación te miran con cariño, como Bertha. Otros, con pena. Es una ligera diferencia, pero bien importante.
Fueron muchas las visitas del domingo, también. Pero no las recuerdo del todo. Y a todas les dije, queriéndome escuchar a mí misma decir para ver si al enunciarlo se exorcizaba, o si se alejaba… o vayan ustedes a saber: -Alan tiene síndrome de Down— le dije a Mayté, amiga entrañable desde la prepa y la primera persona en saber que estaba embarazada; a Luis, su esposo, en un solo aliento. Un solo aliento para decirlo, ya, y seguir y quitarle importancia.
-Pero lo que ahora preocupa más es su corazón: le van a sacar una radiografía, primero y luego un ecosonograma para ver si…. Etcétera, etcétera.
Y así todo el día. Lo que si recuerdo es cuando me llamaban a amamantarlo, o intentarlo…
Fue una decisión mía. Si para algo me había preparado era para la lactancia, por mi excelente curso psicoprofiláctico. Estaba convencida: la leche materna era lo mejor y quería hacerlo.. Tenía pensado cómo haría el banco de leche para cuando tuviera que salir a trabajar, etc. etc.
Por ahora sonaba el teléfono. Que fuera. Yo caminaba pasando el cunero y viendo a los bebitos en sus mini cunas. Luego un timbre y una puerta. Unos cubículos, separados por cortinas donde había un cómodo sillón azul, un tupper chiquito con el número del cuarto con algodones húmedos. Una llegaba ahí y se sentaba a esperar que una enfermera, trajera, como taco, a su bebé.
Alan siempre estaba adormilado… o bien dormido, pues. No tenía mucho interés en succionar y yo lloraba. Lloraba, quizá porque era el único momento que me daba para hacerlo, con él frente a mí, mientras le hablaba, lo trataba de despertar. Hacía los malabares de toda madre primeriza que jamás ha dado pecho.
Pero eso sí, con gusto digo que nunca las enfermeras me miraron con pena.
Recuerdo especialmente a una de ellas, quizá jefa, que al verme apartó la cortina con fuerza y, luego de estar un rato con nosotros, instruyó a las demás que me llamaran antes de que le dieran de comer, cuando estuviera bien despierto. Y que me aleccionó en la posición de los brazos, y de las manos y la cercanía del bebé al pezón… Y que dijo:
-Mira qué chupetes da— con verdadera emoción. Y sí, pese a que Alan era lánguido todo él y sus manitas estaban abiertas cuando las de todo bebé están apretadísimas, me dio mucho ánimo… y yo regresé a mi cuarto animada, diciéndole a mi hermana que esa noche se quedo a dormir, todo estaría bien, sin realmente sentirlo, con ganas de convencerme a mí misma. Y dormí… al menos mientras, pocas horas después, me volvieron a llamar. Y así hasta que amaneció.
Era lunes ya. Y no sabía que pasaría ese día. En la mañana me llamaron del registro interno para pedirme los datos de mi bebe, dirección y demás.
Cuando di mis apellidos y los de él, los mismos, la señora del otro lado del teléfono me regañó: no, no eran así, eran al revés, en todo caso.
No, la regañé a mi vez: soy madre soltera.
El se apellida como yo. Igualito.
Mi papá llegó temprano el lunes para ayudar en lo que fuera con cara de desvelado. Mi hermana, entonces, aprovechó para salir a tomar algo, fumarse un cigarro, a darse chance de llorar, qué se yo. Y entonces pasó algo inusitado que siempre recordaré con mucho cariño: de la nada, de estar dando vueltas por el cuarto, mi papá se acercó a mi, me abrazó.
-Muchachita linda.. No te mereces esto— dijo, sollozando. ¡Sollozando!
Me sentí abrumada por la emoción. A todo esto, comparto que no recuerdo ver a mi padre llorando alguna vez en la vida. Me quería derretir, dejarme caer. Decir que sí, que no era justo esto, que no se valía, que ayyy,,, que dolor ... pero en lugar de llorar, que vaya que tenía ganas, todo me abrumó y permanecí, casi impávida a su abrazo, a sus lágrimas, mientras murmuré algo que no recuerdo.
El momento pasó y los dos fingimos que no había sucedido, supongo. Somos buenos para eso, los dos.
Pero es algo que nunca, nunca, nunca jamás (soy reiterativa y qué) olvidaré. También por el agradecimiento y amor recíproco que sentí hacia mi padre en ese momento.
Y luego fue la vorágine: Karen se apareció. Todo, milagro, estaba bien con el corazón de Alan… al menos ahorita. Sólo un soplo. Nada grave, aunque tendrían que hacer otros estudios. Y además, de sopetón, sus niveles de oxigenación estaban bien. No sólo me iba yo a casa. Nos íbamos los dos, sin oxígeno, ni nada… ¡nada!
Y todos corrimos, no se porqué. Quizá solo de la emoción o para no estar tan quietos y darnos chance de sentir demasiado. Había que cancelar la cuenta del hospital. Había que preguntar qué iba a comer si no tomaba bien pecho, con que lo íbamos a bañar (algo que quien sabe porque era mi pregunta reiterada desde antes de que naciera, algo muy chistoso… o psicológico), dar instrucciones de que le pusieran el mameluco amarillo que mi mamá insistió que se pusiera porque era de buena suerte y demás… Alan se iba a casa donde todo estaba listo desde hace meses para recibirlo, como todo bebé… ¿o no?

                      ☆˚¯`•.¸*☆ ¸.•´´¯)¸.☆˚¯`•.¸*¸.* ☆ *¸.•´¯)¸.☆˚¯`•.¸¸.☆.¸*
                      *☆¸.•´¯)¸.☆ SIEMPRE HABRÁ UN ÁNGEL A TU LADO ... ¸*☆•´´¯)*
                   (¯`*•.¸)* ☆ * Y UNA ESTRELLA BRILLANDO PARA TI* ☆ * (¸.•*´¯)¸¸ .☆
                             *¸.☆ (¸.•☆*´¯) BÚSCALA EN EL FIRMAMENTO *¸.☆˚¯`•.¸¸.☆*
                                  *¸.☆˚¯`•.¸¸.☆ * DE TU CORAZÓN *¸.☆˚¯`•.¸¸.☆*

 Con todo el amor, dedico esta carta a todas las madres.  Todas tenemos hijos especiales, y todas somos mamas especiales.   Gracias a DIOS por el milagro de la maternidad cumplida en nosotras amiga.

Hijo especial, mama especial... (parte 1 )

Como muchos ya saben (y si no es así les informo) ya soy una feliz mamá.
Alan , mi amado hijo  nació el 12 de agosto del año en curso (como luego dicen) en el Hospital Español a las 12:20 horas bajo el signo de Leo, ascendente en Libra (como su desvelada madre), y luna en Aries (todos datos cortesía de su abuela astróloga).
Alan llegó con un regalo adicional: un cromosoma de más en el par 21 que hacen que tenga lo que comúnmente se llama “síndrome de Down". Lo pongo entre comillas por varias razones. La primera de ellas porque aunque sí configuran una serie de rasgos –tanto físicos como de riesgo, no necesariamente realidad, de salud—no creo en las etiquetas. Mucho menos ahora después de todo lo que he leído al respecto. Me he enfrentado con mis propias ideas preconcebidas al respecto que he descubierto son, en gran parte, fruto de la desinformación. ¿Cómo qué? Bueno, ideas como que tendrá a fuerzas un severo retraso mental, como que nunca podría ser independiente, como que no podría leer y escribir y tantas, tantísimas cosas.
Nada de lo que acabo de mencionar es necesariamente cierto. En la última década se han descubierto muchas cosas sobre estos niños sin duda muy especiales que rompen los esquemas que tenemos o que tenía yo, pues. Los niños Down sólo necesitan mucha más atención y muchísimo amor para ayudarlos a desarrollarse, a despertar su curiosidad e invitarlos a que aprendan lo que ellos quieran aprender, no necesariamente lo que nosotros queramos. ¿Qué será capaz de hacer? No lo sé aún. Como no lo sabe cualquier madre de un niño “normal”. Demasiadas cosas dependen para lograr su óptimo desarrollo. Como un ambiente en el que se sienta amado, que lo tiene; oportunidades para darle tratamiento especial durante muchos años, que quiero y puedo darle. No sólo yo, sino toda una familia que lo esperó y lo recibe con todo el amor del planeta.
Él está maravillosamente bien. Pese a que nació de manera prematura (o anticipada) pesó 2 kilos 950 gramos y midió 51 centímetros. Nació con un pequeñísimo soplo en el corazón que cerró de manera natural. Fuera de eso, hasta ahora, es un niño que hace bien su “trabajo de bebé”, como dijo yo: llora con muchas ganas, come muy bien, duerme con una placidez envidiable y le gusta su diario baño (siempre y cuando su madre, que a veces se ataranta, no se lo ponga demasiado caliente), hace sus terapias tres veces al día –como dos horas de ejercicio físico en total y ríe, hasta a carcajadas, con mucha facilidad.
No mentiré: sí fue un shock cuando me lo dijeron. Ningún estudio que me hicieron durante el embarazo apuntó a que Alan vendría con un reto adicional a la mayoría de los niños. La verdad es que nunca, siquiera, pensé que algo así me podría pasar.
Lo primero que me dolió fue mi ego, la verdad. Cómo yo iba a tener un niño “defectuoso” y cosas que ahora me parecen absurdas pero que sentí. Lloré mucho, por supuesto y no dudo que a lo largo de estos años por venir haya muchos otros momentos difíciles. Como me comentó en los primeros días una amiga entrañable, Ceci Loría: sentí lo mismo que una mamá de un niño Down dijo en un video que ella realizó en su gestión en Indesol: fue, al principio, llorar la muerte de un hijo que no era y nunca fue pero que soñé (duelo al fin) y enamorarme de el que tengo, del que ya está aquí y dulcemente dormido en mis brazos.
Creo que todos somos en gran parte, en determinante parte, producto de aquellos que han creído en nosotros. De lo que nos han dicho que somos capaces de hacer. Por lo menos eso lo creo con respecto a mí: sin la disciplina y el cariño de mi madre y también de mi padre, de los ánimos de mi hermana, de su confianza en mi y de toda mi familia en general, sin la confianza y cariño que en mi han depositado muchos amigos (más de los que creía tener, ahora lo sé), de los maravillosos jefes que he tenido en mi vida, mis fuentes, mis lectores que me retan siempre simplemente no sería lo que soy hoy.
Así pues, yo creo en Alan. En que hará lo que quiera hacer, así de fácil. Igual nos tomará un poco o un mucho más de tiempo, pero estoy dispuesta a dar, junto a él, esa y muchas guerras. Yo no lo limito, ni lo veo diferente: él es él y punto. Es diferente a los demás niños, pero también no hay niño que se parezca a otro ni ninguno que llegue exento de alguna problemática. El tiene “síndrome de Down”, bueno, también podría tener los pies chuecos, qué se yo. Lo único que me resta es poner mi corazón en amarlo y dedicarme con ahínco en la tarea de ayudarlo a desarrollarse.
Sin duda que aprenderé muchas cosas de Alan. Aprenderé sobre paciencia y disciplina; aprenderé a sortear, enfrentar y trabajar por parte de la sociedad que aún malmira a los niños y a las personas con algún tipo de discapacidad. Me toca, además, por ser periodista, comunicar lo que sé. Ya encontraré cómo y en dónde.
Aprenderé cosas que ni siquiera sé que voy a aprender. Él será, ya es, mi maestro.
Han pasado los días y conforme pasa el tiempo y lo miro y reflexiono me doy cuenta de muchas cosas.
Primero que siento una paz que no creía que existiera. Que dentro de mí existe una confianza, alegría y optimismo que también se desborda. Tengo la absoluta certeza de que todo pasa por algo aunque quizá en su momento no sepamos por qué. Que todo lo que nos pasa en la vida es para que algo aprendamos, quizá para otra vida… Y que aunque somos seres muy frágiles que estamos expuestos a todo y que en muy poco decidimos, sí podemos escoger algo importante: cómo tomar las cosas. Aunque haya momentos difíciles siempre podemos optar por la alegría o la pesadez, por ejemplo.
Yo tomo la llegada de Alan a mi vida (a sus vidas, también, si así lo quieren ustedes) con una gran alegría y también como una enorme bendición.
Por lo pronto cuento con una gran aliada. Una mujer excepcional que eso y más ha sido a lo largo de toda mi vida: mi madre, Gloria. Le agradezco con todo el corazón su amor y entusiasmo de abuela y de maestra en esta aventura reloaded llamada Alan.
Ella, que sólo venía a quedarse con Alan y conmigo dos meses de su vida, ha decidido cambiar de coordenadas. Se viene de Puebla de los Ángeles a vivir a México para participar activamente en su crecimiento. No sólo eso, sino que, como maestra que es, ya está estudiando ella también, junto con una amiga, Barbara Hojel, en elaborar materiales o algún libro destinado a padres de niños con Down para que sepan mejor cómo estimularlos y ayudarlos a desarrollarse. Eso me permitirá a mi seguir teniendo tiempo para dedicarme al trabajo que amo y que ahora, como la madre de  cualquier otro niño o más, haré con mas entusiasmo que nunca. Por él y por mí.
Muy al principio de que nació Alan, un par de amigas me preguntaron qué debían de decir cuándo les preguntaran por Alan. Les comento lo que les contesté: que dijeran con toda naturalidad lo que es: que es un niño diferente, que estoy dispuesta a trabajar mucho con él, que estoy contenta y que los dos estamos bien, muy bien.
Es nada más que la verdad. Soy una orgullosísima madre soltera por elección con un niño que, además nació con un regalo llamado “síndrome de Down”. Y qué.
También les dije que si alguien les comentaba cosas como “Pobre Katia” o “Pobrecito niño”, les dijeran que no. Eso, creo es lo peor que podría inspirar: una suerte de lástima. Espero que nadie que lea esto sienta lo mismo. Y si es así, pues los invito a que lo vean diferente: como la invitación que recibí a una vida con mayores retos y ya. No me siento “pobre” en lo más mínimo.
Mi madre, cuando le comenté esto tuvo una frase muy chistosa: “¡Pobres las lagartijas!”, dijo casi con indignación y una mueca muy chistosa. Me hizo gracia y pues sí, pobres lagartijas… aunque bien a bien no sé porqué. Ellas tan felices que están al sol. Quizá las estamos discriminando, ¿verdad?
Les mando a todos un beso.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Mi hijo adolescente.


 AUXILIO TENGO UN HIJO ADOLESCENTE !

Se identifica con esta frase?, Ha llegado a buscar ayuda por la situación con su hijo (a) adolescente? Pues permítame decirle que no es la única persona que ha pensado en esto. La mayoría de los padres con hijos adolescentes, están igual de preocupados que usted, y con mucha razón, por el hecho de no saber qué es lo que pasa con sus hijos, y qué es lo que ha sucedido con los que hasta hace poco eran unos niños tiernos y predecibles?.
.
Ahora lo que más debe interesarnos, es que quienes están aún más preocupados son sus propios hijos adolescentes. Sabía usted esto? Si usted siente preocupación, imagínese la que están sintiendo ellos, incluso la ansiedad que les causa esta etapa tan decisiva en sus vidas.
.
Tal vez no recuerda bien su etapa de adolescencia, pero sería bueno que le pregunte a sus padres, qué recuerdan de los cambios que vivieron con usted?
.
Ahora, quisiera poder ayudarle a que entienda un poco lo que esta sucediendo con su hijo (a) adolescente:
.
Un cambio que empieza.
¿Su hijo (a) a partir de los 11 años aproximádamente, incluso antes, empieza a cambiar. Cambia no sólo en su manera de comportarse, sino tambien en su físico?.
.
Antes de llegar a esta edad, recordará que eran NIÑOS felices, para los cuales su preocupación principal era jugar, comer, dormir y estudiar cuando se le obligaba en muchos casos. En esta etapa se encontraban aún en la escuela, en un medio que ya no les era tan emocionante como en 1 Grado, pero si un medio donde eran los más grandes, (6 grado) y con más experiencias. En esa época, casi todo era predecible para ellos, se sentían tan seguros que nada les preocupaba, hasta que la mayoría empieza a sufrir cambios físicos que los desconciertan, y que a la vez no saben como decirles a sus padres que les esta pasando.
.
Estos cambios a veces empiezan en algunos niños a muy temprana edad, donde ninguno de sus compañeros o amigos los han experimentado, lo cual les llena de vergüenza y hace que se comporten extrañamente incluso hacia sus compañeros, sobretodo en el caso de las mujeres que desarrollan a edad temprana. Trate de observar a las niñas, que han empezado a cambiar en su físico, con la relación de sus compañeros cómo se burlan de éstas, sin saber que ellos mismo pasaran en un momento dado por esta etapa.
.
Recuerdo la primera vez que fui maestra de 5 y 6 grado, como las niñas tratan de ocultar sus cambios con sweters largos y anchos, aunque esten muriendo del calor, y como sus compañeros (as) son tan crueles, para burlarse de ellas, por su tamaño, por su ropa, e incluso por que tienen busto.
.
Ahora todos pasarán por esa etapa, algunos más rápidos , pero otros más lento que todos los demás, y para éstos también es un gran problema, pues cuando ya todos sus compañeros han desarrollado o por lo menos han iniciado la etapa del desarrollo, estos OTROS, siguen siendo niños, lo cual también les causa ansiedad y hasta depresión.
.
Esto es uno de los primeros problemas que pasan sus hijos al iniciarse esta etapa de cambios.
.
2.-Y siguen los cambios…
Ahora sus hijos se enfrentan a un nuevo mundo: el Colegio o Secundaria.
.
En un principio dijimos que estando en la escuela se sienten seguros, por ser los más grandes, y llegan a cumplir todas sus expectativas hasta el día de su graduación, donde se convierten en las ESTRELLAS, pero por pasar este gran evento caen en un gran hueco.
.
He escuchado historias de cantantes famosos, donde cuentan que después de un gran espectáculo, donde son el número 1, al terminar el evento, y volver a su vida normal, sienten que caen de una nube en caída libre, y entran en soledad y depresión por unos días.
.
Pues esto mismo les sucede a los adolescentes, están en las nubes al llegar al máximo de la escuela, pero cuando ingresan a la secundaria, y se dan cuenta que ya NO son las estrellas, que más bien son los bebés, esto es un golpe muy grande para ellos, es empezar de cero, y es la primera vez de muchas veces que les tocará vivirlo, sin agregar que ya su ?situación? por sus cambios físicos los tienen preocupados.
.
Ahora empezarán una vida totalmente distinta a la que estaban acostumbrados, ya no tendrán una maestra que los conocía tan bien y a la cual sólo tenían que rendir cuentas, ahora tendrán más de 13 profesores en algunos casos, sus horarios de estudio son más largos, y los simples conocimientos que tenían se verán invadidos por problemas de algoritmos, geometría, química, física y demás…. agregando que tendrán más tareas, más trabajos…
.
Podría seguir escribiendo muchísimas más cosas que les suceden en esta etapa, que han empezado a descubrir y que muchas veces les llenará de satisfacción y muchas otras de sufrimiento.
.
Usted mismo podría participar, con todas las experiencias que ha tenido con su hijo (a), o a la de menos podrá recordar las mismas experiencias suyas durante su adolescencia. En particular recuerdo una que cambio mi vida, en la que además de estar atravesando las etapas arriba expuestas, me tuve que enfrentar a la muerte repentina de mi padre a los 14 años. Cree que es esto fácil para una adolescente?, verdad que no, y no sólo es difícil la muerte de un ser tan especial, sino que la vida inmediatamente cambia, tanto afectiva como económicamente.
.
Cuantos adolescentes no pasan por eso hoy en día y sabe cual es la diferencia para que puedan culminar con golpes y raspaduras pero también con éxito esta etapa tan difícil, unos padres que sepan estar ahí, para ir de su mano, que les brinden su hombro para llorar por un primer amor perdido, o solamente que esten ahí cuando ellos mismos no saben que tienen.
.
Ahora, todavía dirás: AUXILIO tengo un hijo adolescente!, o más bien escucharás un clamor de un hijo que pide AUXILIO, porque no sabe que pasa, porque su cuerpo ha empezado a cambiar sin solicitarlo, porque todo cae de sus manos que al crecer se han puesto un poco torpes, o porque sus compañeros se burlan por el tamaño de su busto, o porque es muy bajo, o porque cuando habla su voz se quiebra y se le va, o porque se enfrenta a un mundo donde el que sobrevive es el más fuerte, si se puede explicar así el colegio, y aparte puede estar pasando un divorcio de sus padres, la muerte de un ser querido, el cambio de residencia a una ciudad lejana o a otro país, o que más?, usted también puede agregar más de estas preguntas si las hace pensando en su hijo (a).
.
Es hora de que velemos por nuestros hijos adolescentes, de que seamos sus amigos que los escuchemos y aconsejemos, es hora de darles confianza para que puedan acercarse a nosotros y decirnos lo que pueden estar pasando, sintiendo o viviendo.
.
Estamos a tiempo, no esperemos a que sucedan las desgracias que hemos escuchado y visto en las noticias o las de otras personas, somos nosotros los que tenemos la mayor respuesta a las necesidades de ellos, y para las que no tenemos, busquémoslas juntos.
.
Señor, gracias por la vida de mi hijo (a), y gracias por dejarme vivir junto a él esta etapa tan importante, sabemos que no tenemos soluciones para todo lo que esta pasando ni para lo que vendrá, pero tú si las tienes, por eso te pedimos tu dirección para que mi hijo(a), pueda crecer en sabiduría, estatura y gracia para tí y para los que le rodean. Enséñanos a ser el padre que tú eres y enséñanos a amarlos, como tú nos amas. Los ponemos en tus manos y quedamos en tus manos también para que tú nos guies en todo.
.
Gracias Señor.
Amén.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Tiempos magicos... magicas princesas.